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📖✨ 2da Noche del Gran Seminario Bíblico 2025 ✨📖
MBN Lima

📖✨ 2da Noche del Gran Seminario Bíblico 2025 ✨📖

Jun 10, 2025

La segunda noche del Gran Seminario Bíblico 2025 fue un nuevo encuentro lleno de gozo, aprendizaje y profunda reflexión espiritual. Los hermanos participaron con entusiasmo, acompañando con sus voces y aplausos cada alabanza y presentación musical ofrecida por la Banda Esperanza, creando una atmósfera de adoración sincera desde el inicio.

El Pastor Emanuel Kim dio la bienvenida a todos los asistentes, reconociendo la importancia de este encuentro especial. Acto seguido, el Pastor Gabriel Kim, ministro de Argentina, elevó una oración cargada de fe y gratitud, guiando los corazones hacia la presencia de Dios.

Posteriormente, se proyectó un breve pero significativo documental sobre el CLF (Christian Leaders Fellowship), el cual ayudó a profundizar en el entendimiento de que la salvación no depende del esfuerzo humano, sino de la fe, y resaltó la importancia de negarse a uno mismo para seguir verdaderamente a Cristo.

A continuación, el Coro Esperanza deleitó a la congregación con una alabanza conmovedora, elevando los corazones en adoración. Después, la Banda Nuevo Día, llegada desde Argentina, llenó el ambiente de alegría y entusiasmo, contagiando de gozo a todos los presentes con su música vivaz.

El mensaje central de la noche fue compartido por el Pastor Yeong Kook Park, se centró en Génesis 4:1–15, destacando la historia de Caín y Abel, y especialmente el versículo 9:

“Y Jehová dijo a Caín: ¿Dónde está Abel tu hermano? Y él respondió: No sé. ¿Soy yo acaso guarda de mi hermano?”

Este pasaje condujo a una profunda reflexión sobre el verdadero significado de la salvación. Se enfatizó que la salvación no se gana, se recibe por gracia. Dios no necesita la ayuda del ser humano para obrar; Él solo desea derramar Su gracia sobre nosotros. Sin embargo, muchas personas caen en el error de pensar que deben hacer algo para agradar a Dios, confiando en sus esfuerzos en lugar de confiar en la obra perfecta de Cristo.

Se explicó que cuando Caín ofreció el fruto de su trabajo, creyó que así agradaría a Dios, pero su ofrenda fue rechazada. No por el tipo de sacrificio, sino por la condición de su corazón: él confió en sí mismo. En cambio, Abel presentó un sacrificio por fe, y por eso fue aceptado. Tal como dice Hebreos 11:4, fue por la fe que Abel ofreció a Dios un sacrificio más excelente.

En Génesis 3:17–18, Dios declara que la tierra produciría espinos y cardos, y esa tierra simboliza el corazón humano, contaminado por el pecado. Caín intentó limpiar ese terreno con sus propias fuerzas, pero Dios no acepta un corazón reformado por méritos humanos, sino uno que se rinde por fe.

El mensaje también citó Romanos 3:23: “Por cuanto todos pecaron, están destituidos de la gloria de Dios”. Ningún esfuerzo humano puede justificarnos. Aun las buenas acciones, si proceden de un corazón contaminado, no pueden salvar. Solo Jesucristo, mediante Su sacrificio, es quien justifica y salva por gracia.

1 Juan 2 nos recuerda que Jesús es la propiciación por nuestros pecados, y que Dios no busca obras, sino fe en Su Hijo. La salvación no admite mezcla: es únicamente por gracia, sin méritos humanos. Y aunque apenas comenzamos a entender esta verdad, se nos invita a profundizar y vivir por esa gracia cada día.

Así culminó la segunda noche del seminario, con corazones confrontados, iluminados y animados a confiar solo en la obra de Cristo.