El tercer día del Gran Seminario Bíblico 2025 comenzó con un ambiente colmado de gratitud y gozo. Los hermanos y hermanas, con corazones dispuestos, compartieron cómo, a lo largo de estos días, la Palabra de Dios fue obrando poderosamente en sus vidas, llevándolos a dejar de confiar en sus propias fuerzas para descansar plenamente en la gracia del Señor.
El Pastor Emanuel Kim dio la bienvenida a todos los asistentes, reconociendo la importancia de este encuentro especial. Acto seguido, el Pastor Juan Park, ministro de Colombia, elevó una oración cargada de fe y gratitud, guiando los corazones hacia la presencia de Dios.
La jornada inició con presentaciones musicales que tocaron profundamente los corazones. La Banda Esperanza, el Coro, Cuarteto y el grupo Nuevo Día de Argentina prepararon el ambiente con alabanzas que invitaron a la adoración y a la reflexión. Cada melodía fue un recordatorio vivo de que Dios no solo está en el escenario, sino obrando silenciosamente en lo profundo de cada alma presente.
El Pastor Yeong Kook Park compartió el mensaje principal de la jornada, basándose en Génesis 4:1–15, retomando la historia de Caín y Abel. Con claridad y sabiduría, explicó que, muchas veces, creemos que debemos ofrecer lo mejor de nosotros mismos para ser aceptados por Dios. Sin embargo, el Señor no mira lo externo: observa el corazón.
La enseñanza fue clara y transformadora: la gracia no depende de lo que damos, sino de nuestra disposición a recibir. Dios no busca perfección, sino corazones rendidos. No importa cuántas veces hayamos fallado; si volvemos a Él, con humildad, Él es fiel para llenarnos de Su gracia.
El pastor compartió también una experiencia personal de años anteriores, durante una gira misionera, en la cual, pese a enfrentar grandes dificultades económicas, nunca les faltó lo necesario. Este testimonio reafirmó que la vida de fe no consiste en tener todo bajo control, sino en confiar plenamente en que Dios ya ha preparado todo lo que se necesita.
A lo largo del mensaje, se compartieron versículos clave:
- Hebreos 10:10y 1 Pedro 2:24: recordando que Cristo tomó nuestra culpa y nos justificó mediante su sacrificio.
- Salmos 121:5: como promesa de que Dios nos guarda y no se adormece.
- Filipenses 4:13: reafirmando que todo lo podemos en Cristo que nos fortalece.
A través de estas palabras, los asistentes fueron animados a dejar de mirar sus debilidades y fijar sus ojos en Cristo, quien ya venció por nosotros.
La noche culminó con una oración especial, en la que se rindieron los corazones ante Dios, reconociendo que todo lo vivido durante este seminario ha sido evidencia de Su gracia en acción. Con sonrisas llenas de esperanza, los hermanos compartieron un tiempo de comunión, confiando en que Dios seguirá obrando más allá de este evento, en sus hogares, en sus iglesias y en cada rincón de sus vidas.
Este día fue una nueva oportunidad para reafirmar una verdad fundamental:
la vida de fe no consiste en intentar hacerlo todo bien, sino en creer con certeza que Cristo ya lo hizo todo por nosotros.
✨ Y así concluyó esta tercera jornada, dejando en todos una viva expectativa por lo que Dios seguirá revelando en los días siguientes del seminario.
