El seminario se llevó a cabo el 02 y 03 de marzo en el distrito de San Juan de Lurigancho, Lima, contando con la participación de 100 invitados que con mucho interés y atención escucharon cada sermón dado por el expositor Pastor Enmanuel Kim, Pastor Principal de la Iglesia Buenas Nuevas Perú, que tenía como tema “Dios es el que Justifica” durante los dos días.
La jornada inició en un ambiente de profunda gratitud a través de las alabanzas «Cuán grande es Él», «En la cruz» y «Gracia admirable». Asimismo, se compartieron testimonios edificantes que permitieron a los asistentes ser testigos de la obra de un Dios y fortaleciendo la fe desde el inicio del programa.
La atmósfera espiritual fue enriquecida por la participación especial del Coro de niños, Coro de la zona y una interpretación en saxofón de los temas «Por el poder de tu amor» y «En el monte Calvario». Estas presentaciones artísticas cumplieron el propósito de preparar el corazón de la audiencia para la exposición de la palabra.
El mensaje central estuvo a cargo del Pastor Enmanuel Kim, quien compartió la bendición de ser reconocido como hijo de Dios, basando su enseñanza inicial en el pasaje de Apocalipsis 20:11-15. Durante esta intervención, se explicó la realidad del juicio final y la importancia de que el nombre del creyente esté inscrito en el Libro de la Vida para evitar la «segunda muerte».
En el segundo día, la enseñanza se centró en la confirmación de la salvación a través de Romanos 3:19-24. El expositor explicó que, si bien el ser humano se encuentra espiritualmente muerto debido al pecado y no puede ser justificado por la ley, existe una redención gratuita. Al profundizar en el verso 24, se resaltó que el creyente es declarado justo únicamente por la obra preciosa de Jesucristo.
Este mensaje generó un profundo sentimiento de agradecimiento entre los asistentes, al comprender que su condición de «justos» es un regalo de la gracia divina.
Para concluir la reunión, se organizaron grupos de estudio dirigidos por encargados e invitados. Estos espacios permitieron a los invitados reforzar las enseñanzas escuchadas durante la predicación, resolver dudas y recibir palabras de aliento. Esta dinámica final buscó consolidar la fe de los nuevos asistentes y fortalecer los lazos de fraternidad dentro de la congregación.