Con un ambiente lleno de gozo y esperanza, dio inicio el Gran Seminario Bíblico 2025. Desde el primer momento, se sintió la unidad de corazones y el anhelo por recibir la Palabra de Dios.
La banda de Argentina “Grupo Nuevo Día” subió al escenario y fue recibida con entusiasmo por los hermanos, quienes los aplaudieron y les brindaron una cálida bienvenida. Su música marcó un inicio alegre y fraterno, creando un ambiente propicio para lo que vendría.
Luego, el pastor Emanuel Kim dio la bienvenida oficial a todos los asistentes. Invitó al pastor José Kim, ministro de la Misión Buenas Nuevas Brasil, a dirigir la oración de apertura, así dando el inicio del seminario a la guía del Señor.
Uno de los momentos más emotivos fue la presentación de un documental sobre la labor de la Misión Buenas Nuevas alrededor del mundo. Con imágenes impactantes, se mostró el compromiso de los misioneros y el alcance del evangelio en distintos países, tocando los corazones de todos los presentes e inspirándolos a continuar compartiendo el mensaje de salvación.
La Banda Esperanza llenó el auditorio de gozo con alabanzas vibrantes, motivando a todos a alabar alegría y gratitud.
El Pastor Yeong Kook Park fue el encargado de compartir el mensaje principal de la noche y las citas bíblicas del día fueron Génesis 4:1–15 y Romanos 11:32:
«Porque Dios sujetó a todos en desobediencia, para tener misericordia de todos.»
El mensaje principal nos recordó que Dios desea derramar Su gracia sobre nosotros, y que lo hace especialmente en nuestra debilidad. Si fuésemos perfectos, no habría espacio para Su misericordia. Pero Él permite el fracaso, no para condenarnos, sino para guiarnos a depender de Su gracia.
Se compartió una reflexión profunda sobre el corazón humano a través de la historia de Caín y Abel. Caín ofreció un sacrificio hermoso, pero Dios no lo aceptó, no por su apariencia, sino porque su corazón no estaba dispuesto a recibir la gracia divina. En contraste, Abel fue aceptado por su corazón humilde.
También se presentó la analogía de un árbol plantado: al principio débil, luego fortalecido con cuidado y tiempo, hasta finalmente dar fruto. Así también es nuestra vida espiritual: crece con la dirección y el amor de Dios, aunque a veces los frutos parezcan deformes o pequeños. Dios no busca perfección, sino disposición.
El enojo de Caín reflejó la rebelión que ya habitaba en su interior. Ese corazón endurecido lo llevó a matar a su hermano, mostrando que el verdadero problema no está en las acciones externas, sino en la condición interna. Por eso, no podemos justificarnos por nuestras obras. Solo la gracia de Dios puede salvarnos.
Dios no busca personas capaces, sino corazones quebrantados. Él no espera que lo hagamos todo bien, sino que confiemos plenamente en Su misericordia. Tu fracaso no es el final: es la puerta por la que Dios entra con Su gracia.
Si estás pasando por una prueba, por debilidad o confusión, no te escondas. Acércate. Dios permite que tropecemos para que reconozcamos, que no podemos solos y nos rindamos. Allí comienza la verdadera vida.
No se trata de lo que tú puedas hacer, sino de lo que Cristo ya hizo por ti. Dios quiere derramar gracia sobre tu vida, tal como estás. ¿Estás listo para recibirla?
